El síndrome de ovario poliquístico, conocido hasta ahora como SOP, pasa a denominarse síndrome ovárico metabólico poliendocrino. Este cambio de nombre, respaldado por un consenso internacional publicado en The Lancet, busca reflejar mejor que se trata de una condición hormonal, metabólica y sistémica, y no únicamente de un problema ginecológico relacionado con los ovarios.
El nuevo término ayuda a corregir una idea frecuente: el SOP no se debe a “quistes” en el ovario. En realidad, lo que se observa en la ecografía son pequeños folículos que permanecen detenidos en su desarrollo y que pueden parecer quistes, aunque no lo son.
¿Por qué cambia el nombre del síndrome de ovario poliquístico?
Durante décadas, el término síndrome de ovario poliquístico ha resultado impreciso. Al centrarse en el ovario y en la palabra “poliquístico”, puede transmitir la idea de que se trata solo de una alteración ovárica, cuando en realidad implica múltiples sistemas del organismo.
El nuevo nombre, síndrome ovárico metabólico poliendocrino, refleja mejor su verdadera naturaleza: una condición de origen multifactorial, con implicación hormonal, metabólica, reproductiva, dermatológica, cardiovascular y psicológica.
Este cambio también busca mejorar el diagnóstico, reducir el retraso en la detección y disminuir el estigma que muchas mujeres han asociado al término anterior. Se estima que afecta aproximadamente a 1 de cada 8 mujeres y a más de 170 millones de mujeres en el mundo.
¿Qué es el síndrome ovárico metabólico poliendocrino?
El síndrome ovárico metabólico poliendocrino es una condición crónica y sistémica caracterizada por alteraciones hormonales, resistencia a la insulina, hiperandrogenismo y alteraciones en el desarrollo folicular.
No afecta únicamente a la etapa reproductiva. Puede tener repercusiones a lo largo de toda la vida y asociarse a un mayor riesgo de complicaciones metabólicas, cardiovasculares, reproductivas y psicológicas.
¿Cambian los criterios diagnósticos?
No. El consenso mantiene los criterios diagnósticos actuales.
En mujeres de 20 años o más, deben cumplirse al menos dos de los siguientes criterios:
- Oligoanovulación o ciclos menstruales irregulares.
- Hiperandrogenismo clínico o analítico.
- Morfología ovárica poliquística en ecografía o niveles elevados de hormona antimulleriana, también conocida como AMH.
En adolescentes de 10 a 19 años, deben cumplirse los dos primeros criterios: alteración ovulatoria e hiperandrogenismo.
¿Qué mecanismos están implicados?
El nuevo nombre resume mejor los principales mecanismos que intervienen en esta condición:
Disfunción neuroendocrina
Puede existir una alteración en la secreción de GnRH y LH, con aumento de la relación LH/FSH, además de cambios en neurotransmisores como dopamina, serotonina o GABA.
Resistencia a la insulina
La resistencia a la insulina es muy frecuente en estas pacientes. Los niveles elevados de insulina favorecen una mayor producción de andrógenos en el ovario, lo que contribuye a perpetuar el desequilibrio hormonal.
Hiperandrogenismo ovárico
La hiperestimulación de las células de la teca aumenta la producción de andrógenos. Además, la menor producción hepática de SHBG incrementa la fracción libre de andrógenos circulantes.
Este exceso androgénico favorece el acúmulo de grasa visceral, la inflamación y el empeoramiento de la sensibilidad a la insulina, generando un círculo vicioso hormonal y metabólico.
Alteración del desarrollo folicular
El hiperandrogenismo condiciona la detención del desarrollo folicular, con folículos de pequeño tamaño, aumento de AMH y posible compromiso de la calidad ovocitaria.
Consecuencias metabólicas y hormonales
El síndrome ovárico metabólico poliendocrino puede asociarse a:
- Obesidad de predominio central.
- Intolerancia a la glucosa.
- Diabetes tipo 2.
- Hígado graso.
- Dislipemia.
- Hipertensión arterial.
- Enfermedad cardiovascular.
- Apnea del sueño.
Otros sistemas implicados
Además del metabolismo, esta condición puede afectar a diferentes áreas de la salud:
Sistema reproductivo: ciclos irregulares, anovulación, infertilidad, complicaciones durante la gestación y mayor riesgo de cáncer endometrial.
Piel y cabello: acné, hirsutismo y alopecia androgenética.
Salud psicológica: mayor incidencia de ansiedad, depresión, trastornos de la conducta alimentaria y disminución de la calidad de vida.
Inflamación: estrés oxidativo e inflamación crónica de bajo grado.
Eje intestino-hormonas: disbiosis intestinal y alteración de las incretinas.
Sistema nervioso autónomo: aumento de la actividad simpática, estrés crónico y alteraciones del sueño.
¿Cómo afecta a la fertilidad?
El síndrome ovárico metabólico poliendocrino es una de las causas más frecuentes de alteraciones ovulatorias e infertilidad femenina.
La anovulación o la ovulación irregular pueden dificultar la búsqueda de embarazo. Además, la resistencia a la insulina, el hiperandrogenismo y la inflamación crónica pueden influir en la calidad ovocitaria, la regularidad del ciclo y el entorno hormonal necesario para la gestación.
En una clínica de fertilidad, el abordaje debe ser individualizado. No todas las pacientes presentan los mismos síntomas ni los mismos riesgos, por lo que es fundamental valorar el perfil hormonal, metabólico, ovulatorio y reproductivo de cada mujer.
¿Qué aporta este nuevo nombre a las pacientes?
El cambio de nombre no significa que la enfermedad sea nueva ni que cambien de inmediato los tratamientos. Lo importante es que permite comprenderla mejor.
Antes se hablaba de una condición centrada en el ovario. Ahora se reconoce como una enfermedad sistémica, inflamatoria, metabólica y endocrina, que requiere una visión integral.
| Antes | Ahora |
|---|---|
| Síndrome de ovario poliquístico | Síndrome ovárico metabólico poliendocrino |
| Centrado en el ovario | Visión sistémica |
| Asociado erróneamente a “quistes” | Basado en alteraciones foliculares |
| Enfoque principalmente ginecológico | Enfoque metabólico, hormonal y reproductivo |
| Puede retrasar el diagnóstico | Favorece una valoración más completa |
Tratamiento y enfoque médico
El manejo debe adaptarse a cada paciente y a sus objetivos: regular el ciclo, mejorar síntomas dermatológicos, reducir riesgos metabólicos o buscar embarazo.
En mujeres que desean gestación, es especialmente importante evaluar la ovulación, la reserva ovárica, el metabolismo de la glucosa, el peso, la salud endometrial y otros factores de fertilidad de la pareja.
Por ello, el tratamiento debe ser personalizado y, en muchos casos, multidisciplinar, combinando ginecología, endocrinología, nutrición, salud metabólica y reproducción asistida cuando sea necesario.
Conclusión
El cambio de nombre de síndrome de ovario poliquístico a síndrome ovárico metabólico poliendocrino supone un avance importante en la forma de entender esta condición.
No se trata de una simple alteración ovárica ni de la presencia de quistes, sino de una enfermedad crónica, sistémica y multifactorial, con impacto hormonal, metabólico, reproductivo y psicológico.
Reconocer esta complejidad permite mejorar el diagnóstico, personalizar el tratamiento y acompañar mejor a las mujeres, especialmente a aquellas que buscan embarazo.
Bibliografía
- Teede HJ, Bahri Khomami M, Morman R, et al. Polyendocrine metabolic ovarian syndrome, the new name for polycystic ovary syndrome: a multistep global consensus process. The Lancet. Published online May 12, 2026. DOI: 10.1016/S0140-6736(26)00717-8.
- Society for Endocrinology. Polyendocrine Metabolic Ovarian Syndrome (PMOS) is the new name for PCOS. 12 May 2026.
- International evidence-based guideline for the assessment and management of polycystic ovary syndrome. 2023.
Preguntas Frecuentes
¿El nuevo nombre cambia el diagnóstico o el tratamiento?
No. El cambio de nombre no modifica los criterios diagnósticos ni supone un tratamiento nuevo, pero ayuda a comprender mejor la enfermedad y a abordarla de forma más integral.
¿El síndrome ovárico metabólico poliendocrino puede causar infertilidad?
Sí. Esta condición puede dificultar el embarazo porque puede provocar ovulación irregular o ausencia de ovulación, una de las causas frecuentes de infertilidad femenina.
¿Todas las mujeres con síndrome ovárico metabólico poliendocrino tienen quistes en los ovarios?
No. El término “poliquístico” puede ser confuso porque lo que se observa en la ecografía no son quistes verdaderos, sino pequeños folículos detenidos en su desarrollo.
¿Por qué es importante valorar la resistencia a la insulina?
La resistencia a la insulina es importante porque puede favorecer el aumento de andrógenos, alterar la ovulación y aumentar el riesgo de complicaciones metabólicas.